Simpatía

Quería sentirme sucia : Capitulo 1

Cuando un corozal

Relato publicado originalmente en SexoSinTabues. Como he dicho, ella trabaja como azafata. Al principio no había problemas, la relación era buena y ninguno sospechaba del otro. Pero poco a poco las cosas cambiaron. Se alquiló un piso en NY con otras azafatas eso me dijo por lo menosya no llamaba tanto a casa para hablar con nosotros y pequeñas cosas similares que me hicieron sospechar.

¿Ves? No pasa nada porque tu padre te toque el coño

Alguien día me dijo mi esposo que quería pasar un fin de semana con todos sus amigos y sus mujeres en un Chalet a las afueras de la ciudad, eran tres amigos con sus respectivas mujeresyo pensando en la posibilidad de pasar un fin de semana diferente fuera de casa acepté. El aceptó entusiasmado; cuando llegamos al chalet cada pareja escogió su habitación, la nuestra era perfecta para nuestros planes, era frente a un hermoso lago, acomodé un algo la ropa y mi esposo me dijo que dejara eso para después y que mejor me cambiara de ropa para reunirnos con nuestros amistades, así lo hice me puse unos pantaloncito un poco pequeño, como tengo unas nalgas grandes y redondas el pantalón dejaba ver la mitad de mi culo ,pues a mi cónyuge le gusta este tipo de gala para mi edad es demasiado empero quiero aparentar menos y poner cachondos a los tíos con una bolero pequeña y unas sandalias. Él enseguida me dijo es que quieres que te rompa el culo?

Me toca el coño con total descaro sin avisar y me gusta

Quería sentirme sucia, quería sentirme guarra. Estar allí, en el burdel, sentada en la cama, esperando a mi basic coverage cliente, ejerciendo por primera vez, denial fue una decisión, fue el acción natural, tan natural como despertarse o respirar, tras leer aquel articulo sobre las estudiantes que ejercen la lenocinio para costear sus estudios. Yo lo busco, quiero sentirme puta, no por el cuerpo. La puerta de mi estancia se abrió con tanta acidez, y con tanta falta de galantería, como yo quería que abriera las puertas donde él había venido a buscar placer. A su salida me senté enfrente del espejo. Las umbral de Venus se habían redondeado.

Nena romántica goza con sexo lento

Se sentía incómoda, esa era la realidad. Ese cabrón debería estar sobando a su madre y no a ella. Pero él parecía demasiado confiado y seguro de si mismo, le intentaba hacer ver que no pasaba absolutamente nada por el hecho de que él la tocara un poco. Últimamente la mano del maduro acabó en su coño, a esas alturas notaba el calor de su chochito por encima de su pantalón, sentía todavía que lo debía tener muy acuático. Él le aseguró que no pasaba nada porque le tocara un algo el coño, así que la asistenta se dejó. Poco después también le dijo que no pasaba nada si se lo tocaba sin los pantalones, por lo que se los quitó y la dejó solo con su tanga.

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